22 de marzo de 2015

Garganta de los Infiernos

Población: Cabezuela del Valle - Jerte
Distancia: 6km (i/v)
Desnivel: 438m
Tiempo: 2h30'
Track (No es nuestro): http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7701388

Marché de vacaciones a Cáceres, porque quise conocer el valle del Jerte en flor. Por desgracia, soy una adelantada a mi tiempo, y no había demasiadas flores... Aún así, y a pesar del mal tiempo y la lluvia que acompañaban, no me amilano.


Entre los dos pueblos que he mencionado antes, hay un desvío que lleva al centro de interpretación del Valle del Jerte, con su área recreativa.

Comenzamos la ruta en un cartel gigante que indica, una ruta circular, y la distancia que hay hasta los pilones.


Como una es humana, y no sólo camina, si no que también sale de fiesta, a reconocer el ambiente cacereño, pues salí tarde a pasear por el Jerte, y decidí hacer solamente el camino a los Pilones y vuelta.

El camino está muy bien señalizado, y gracias al maravilloso clima primaveral (no paró de llover), resbaladizo en más de un punto.



No había muchos cerezos florecidos, pero alguno pillé.


Caminaremos un tramo por una pista, que viene de otro lugar, y en seguida volveremos a desviarnos hacia los pilones. Una vez llegas, hay un puente que podemos cruzar para remontar el arroyo por la margen contraria, y ver las curiosas formas que ha ido erosionando el agua en la roca.





Después de aguantar litros de lluvia mientras disfrutamos el entorno, sacando pocas fotos para lo que en verdad merece, volveremos por el mismo camino.



Espero volver otro año, y conseguir ver los cerezos en flor. O, quizá, durante la caída de los pétalos. So romantic!





7 de febrero de 2015

Raquetada Nocturna

Población: Béjar


El resto de datos, lo preguntáis en http://turismoactiva.com/, que es la empresa con la que contacté para vivir ésta experiencia.

Nunca antes había usado raquetas, no sabía bien lo que me esperaba, pensé que sería MUCHO más difícil.

Como extra en la experiencia, decir que la ruta se hizo de noche (bueno, para no mentir, empezó cuando aún quedaba un rato de sol... sólo que no lo vimos). Concretamente, una noche de sábado cercana a la luna llena (que cayó entre semana). Se podía escoger sólo la ruta, o bien añadir una media pensión, en el albergue de Vallejera, en Vallejera de Ríofrio.

Nosotros, cogimos la media pensión. Llegamos a la hora de la comida, saludamos a Jorge, que ya estaba allí para saludar a todo el mundo, nos acomodamos, y fuimos a comer por el pueblo. Nos encontramos con el resto del grupo por la tarde y subimos a la estación de esquí de La Covatilla, para dejar los coches y calzarnos las raquetas, tras una breve explicación de cómo calzarlas, y cómo andar con ellas.


Como dije, en teoría hacía sol, aunque nosotros no lo vimos.


Como se puede ver, al principio el tiempo no acompaña NADA. Mucho frío, a mi me dolían los dedos, tanto los de las manos como los de los pies, por mucho que intentase moverlos todo el tiempo.

A las pruebas me remito, no son mis mejores retratos, pero ved cómo quedaba mi pelo (y mis pestañas) con la ventisca:


En un punto (a mi parecer, en el momento exacto), sobrepasamos las nubes. Justo cuando el sol se ponía. Ahí abajo se debería ver Béjar, claro que con el móvil no hubiera salido nada decente.


Continuamos subiendo, y se va poniendo el sol. Van apareciendo estrellas.


 Una vez arriba ya es noche cerrada. No vimos la luna, que salió mucho más tarde, pero eso solo fue otro extra positivo, porque gracias a que no había ninguna luz, vimos el cielo más estrellado que haya visto en mi vida.

En ese punto, nos dan un chocolatito caliente, que se agradece enormemente, y un mini croissant, para acompañar. Pobres guías, cargados con todo ese peso... ¡qué bueno me supo! Y eso que a mi el chocolate no me gusta, pero a esas alturas y temperaturas... ¡UF!


La bajada se hace por una pista de esquí, seguimos viendo un millón de estrellas (licencia poética, no me paré a contarlas). Íbamos con cuidado, porque se veía más bien poco (obviamente) pero nos negábamos a encender los frontales. Era muy divertido, oías "fzzz" y la cabeza de quien iba delante tuyo, caía unos metros: Resbalón, ahí hay que tener cuidado... pero no siempre bastaba con el cuidado, y a veces era uno mismo quien hacía "fzzz". Creo que no me he reído tanto en mi vida.

Una vez de vuelta, la cena que se incluye, se da en un restaurante de Béjar, donde tripití (que viene a significar, comer tres veces el mismo plato... es decir, comer el plato, repetir una vez, repetir otra) la sopa castellana. Siempre tripito sopa, pero en éste caso, era necesario para sobrevivir... ¡Aún no me había sacado el frío del cuerpo! ¡BRRR!


Como dato extra, ésta ruta me dejo el pecho MUY dolorido, me costaba respirar al subir, no conseguía respirar sin toser al bajar, ni durante la noche... Esa sensación fue horrible, la de mis dedos doliendo de frío, también. Y aún así, es una de las mejores experiencias que he vivido.

Especial mención y gracias a Jorge, de Turismo Activa, que se nota que hace algo con lo que disfruta, y transmite esa pasión a sus clientes, y al personal del albergue de Vallejera, que en todo momentó nos trataron genial.

28 de enero de 2015

Puente Ra en invierno

Parto de la base de que conocéis Puente Ra.

Cierto que la última vez también había nevado cuando fuimos, pero no estaba ni de lejos TAN impresionante. Os dejo unas fotitos.

Ésta vez no hicimos la ruta de siempre, si no que aparcamos abajo (porque la carretera para llegar a Lomos de Orio estaba nevada e intransitable) en el refugio, y fuimos todo el camino siguiendo una pista asfaltada muy cómoda (tranquilos, que tampoco hay pérdida):




7 de enero de 2015

Sendero de Valvanera

Población: Anguiano (Monasterio de Valvanera)
Distancia: 4.5km
Desnivel: 100m
Tiempo: 2h
Track (No es nuestro):http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2213830
Folleto PDF: http://www.senderioja.es/folletos/otros_valvanera.pdf

Comienza nuestra jornada en el Monasterio de Valvanera, y al principio seguiremos unas marcas del GR-190, pero en seguida el GR gira, y nosotros deberemos seguir la pista recta.


 En breve abandonamos la pista y empezamos a descender, hasta el fondo del valle.


Para ello tendremos que cruzar algunos puentes.


Una vez llegamos al fondo, veremos un pequeño embalse que surte de agua al monasterio. El agua se canaliza por esa tubería que nos ha acompañado durante el camino.


 Una vez allí, cruzamos la presa y volvemos por la pista que hay al otro lado. No sin antes enredar por un agujero que vimos.


Después de esa foto, ya íbamos a salir del agujero, pero resulta que vimos algo interesante:


  ¡UN MURCIÉLAGO!

Tras un rato molestando al pobre animal con nuestras fotos, mientras Paula se retorcía de asco fuera sólo con imaginarlo, salimos por fin, y emprendemos el camino de vuelta.


En éste tramo, lo de cruzar el río se hace más complicado que a la ida: en lugar de puentes nos ponen troncos... MUY resbaladizos.


Y unos metros más adelante, está todo resbaladizo...



Seguimos caminando por esa pista (que poco más allá perdió todo lo que tenía de resbaladizo...), y volvemos al monasterio, donde nos comemos un merecido bocadillo. Aún queda tiempo para algo más, así que repito con ellos la Senda del Saltolagua, en Matute.

Buen día, buenos paseos, y buena forma de ir conociendo a las nuevas estrellas del blog: Pau, que saldrá a menudo de ahora en adelante (y que ya tuvo su cameo en la anterior), y su primo, que intentaremos secuestrar de nuevo :)



23 de octubre de 2014

Cascadas de Andoin

Población: Andoin
Distancia: 5km
Desnivel: 300m
Tiempo: 1h40'

Sin mucho madrugar, que vamos de domingueras, nos vamos hasta Andoin. Entrando al pueblo, hay una especie de rotonda, y justo a la derecha de la misma podemos dejar el coche. El camino sale entre dos casas (hay marcas rojas y blancas).

Preguntamos el camino, para asegurar, pero no hay pérdida (y tuvimos el mejor guía):


¡SEGIS! (lo bautizó Paula)

Total, que en seguida encontramos el camino:


Seguimos la pista principal, que nos hace subir poco a poco:


Llegamos a un punto en que tenemos que coger el desvío. Se reconoce fácilmente porque hay una bañera.



Y poco después llegamos a nuestro destino:


Paula se comporta, mientras yo hago monerías de las mías.



En teoría, ahí debería haber litros y litros de agua, pero somos expertas en ir en la peor época. Como punto positivo, pudimos subir tranquilamente sin mojarnos los pies, por el camino que asciende en fuerte pendiente al margen de las cascadas. Las vistas merecen la pena, haya o no agua.


Volvemos por el mismo camino, notando ya los colores de otoño.



Agradecemos a Segis enormemente su ayuda, por liberarnos de las vacas que impedían nuestro paso, a base de ladridos.

Nos despedimos de él (el pobre después persiguió el coche, me dio mucha penita, pero realmente es un perro con dueño, según nos comentaron en el pueblo).


Como es pronto aun, y estamos al lado, decido llevar a Paula a ver el Hayedo encantado de Urbasa, con mejor tiempo que la primera vez: una gran ventolera, pero al menos pudimos ver qué escondía la niebla esa primera vez.





Monasterio de Iratxe - Montejurra

Población: Ayegui Distancia: 11km Desnivel: 570m Tiempo: 3h45' Track:  https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/monasterio-de-iratxe-mont...